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Droga en el 'campus'

Un informe sobre las rutas de la droga en la Universidad Surcolombiana, publicado por DIARIO DEL HUILA la semana anterior, revela cómo el micronarcotráfico y el consumo de alucinógenos se han tomado los claustros del primer centro de educación superior de la región.

Las fuentes del reportero de esta Casa Editorial, obviamente no reveladas en el informe, cuentan en detalle cómo ingresan los estupefacientes al Alma Máter y los sitios de mayor venta y consumo, algo que al interior del claustro universitario es un secreto a voces.

Lo anterior permite suponer, por deducción lógica, que las autoridades universitarias, Policía y Alcaldía, deben estar al tanto de esta situación que lamentablemente parece incontrolable y que no depende directamente de sus directivas.


Pero la problemática del comercio ilegal y consumo de alucinógenos dentro del campus universitario, no es exclusivo de la Usco, sino que ha penetrado a varios centros de educación superior de la capital opita, atentando no sólo contra nuestros jóvenes estudiantes, sino además contra sus familias y el bienestar de nuestra comunidad académica.

Personas inescrupulosas, ven en las universidades un buen potencial para este negocio ilícito e irrumpen para vender alucinógenos y de paso llevar a nuestros jóvenes, (hoy estudiantes y mañana futuros profesionales) al infierno de la adicción.

En ese contexto, algo se debe hacer de forma urgente para evitar que el cáncer de las drogas se siga extendiendo y haga mella en la comunidad estudiantil de las universidades que hacen presencia en el Huila.

En buena hora las directivas de la Usco se han percatado de esta lamentable situación y están tomando cartas en el asunto, como la expedición del Acuerdo 010 de 2010, aprobado por el Consejo Académico y con el que se pretende adoptar una política integral y sistemática para la prevención y asistencia del consumo de sustancias psicoactivas y de otras prácticas de riesgo adictivo, a través de un trabajo para prevenir el consumo, acierto de la actual administración de la Usco, en cabeza de su rector Eduardo Pastrana Bonilla.

Y estamos seguros que las directivas del resto de centros de educación superior de Neiva están haciendo lo propio para evitar que el flagelo de la drogadicción entre al claustro, para frenar su crecimiento y para expulsarlo definitivamente de su seno.

Sin embargo, estamos convencidos que este no es sólo un problema que deba manejar únicamente las directivas de las universidades, sino que implica la alerta de las familias de los estudiantes, así como del liderazgo y la intervención de las autoridades civiles y policiales, a través de políticas públicas que se articulen a las pautas de crianza en los hogares y a las medidas internas de las universidades, hasta convertirse en estrategias transversales a la formación académica y humana.

Desde esta Casa Editorial, hacemos un llamado a las familias huilenses para que estén muy atentos con los jóvenes y nos unimos a las autoridades municipales y universitarias para apoyarlos en esta labor que inician de combatir la droga y darle un mejor bienestar a los estudiantes, con el liderazgo del Alcalde como primera autoridad municipal y jefe de Policía local, y del Gobernador, como miembro del Consejo Superior Universitario de la Usco.

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